¿Por qué nos autosaboteamos?
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¿Por qué nos autosaboteamos?

¿Por qué nos autosaboteamos?

Dejar de ser nuestro enemigo

Una de las principales recomendaciones terapéuticas de los psicólogos a nuestros pacientes es practicar la introspección, es decir, realizar una observación interna y mirar hacia dentro. Esto se debe a que, en muchas ocasiones, nos hablamos muy mal a nosotros mismos.

A veces, el llamado ruido mental es tan fuerte que no nos permite escucharnos con claridad. Otras veces, solo escuchamos mensajes internos que resultan perjudiciales para nuestro bienestar.

Esto ocurre principalmente porque sobrepensamos: tenemos el hábito de darle vueltas excesivas a una situación, pensamiento o problema, analizando en exceso posibilidades, consecuencias o escenarios, hasta el punto de generar ansiedad, bloqueo o malestar, en lugar de ayudarnos a tomar una decisión. Es decir, pensamos una y otra vez sin llegar a ninguna conclusión útil.

Cuando esto sucede, tendemos a:

  • Criticarnos duramente.
  • No reconocer nuestros logros.
  • Interpretar el entorno de forma negativa.
  • Vivir lo que ocurre a nuestro alrededor como una fuente constante de insatisfacción.

El sobrepensamiento genera miedo al fracaso, al rechazo, inseguridad y dificultad para tomar decisiones. Nuestra voz interior influye directamente en:

  • Las decisiones que tomamos.
  • La percepción que tenemos de nosotros mismos.
  • La gestión de emociones como la ansiedad o el estrés.

Lo que nuestra voz interior nos dice sobre el pasado, el presente o el futuro está condicionado por nuestra interpretación. Esta interpretación puede ser real o no, pero lo que sí es real son las emociones que nos provoca.

Es cierto que no podemos eliminar el diálogo interno, pero sí podemos aprender a dirigirlo, transformándolo en un discurso más constructivo, compasivo, comprensivo y tranquilo. Si logramos disminuir esa voz crítica, alcanzaremos una mayor paz y conexión con nosotros mismos, algo que coincide con los principios del Mindfulness (Atención Plena).

El hecho de tener una voz interior crítica tiene una explicación antropológica: nuestros ancestros necesitaban mantenerse en alerta para sobrevivir ante peligros constantes. Sin embargo, en la actualidad no vivimos en ese contexto, por lo que no necesitamos estar siempre en estado de alerta.

Además, mantenernos preocupados de forma continua eleva los niveles de cortisol, lo que reduce nuestra capacidad de atención y concentración, dificulta la toma de decisiones e interfiere en la resolución de problemas.

Hoy en día, los peligros son principalmente psicológicos y sociales, no físicos. Por ello, necesitamos desarrollar habilidades como la empatía, la resiliencia y el pensamiento crítico.

Quizás te preguntes si es posible pasar de una voz interior que sobrepiensa a una que piense de forma constructiva. La respuesta es , y esto se explica gracias a la plasticidad neuronal: la capacidad del cerebro para reorganizarse y aprender. Gracias a ella, podemos adquirir nuevas estrategias, adaptarnos al entorno actual y eliminar patrones mentales que ya no nos sirven.

En definitiva, podemos pasar de hablarnos como nuestro peor enemigo a tratarnos como nuestro mayor aliado. Gema de la Rica Aguirre

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